- Actualización de contenido: textos, fotos, precios
- Cambios de diseño y de estructura
- Monitorización de la disponibilidad del sitio
- Copia de seguridad semanal; guardamos las cuatro últimas
- Certificado, dependencias y parches de seguridad
- Soporte prioritario, sin cola
Cuándo hace falta el mantenimiento de página web
Hay un momento que se repite en casi todos los proyectos: el sitio se lanza, funciona bien, y durante unos meses nadie lo toca. Luego alguien pide cambiar un precio, y resulta que nadie recuerda dónde se edita. Después caduca el certificado y el navegador empieza a avisar de que la página no es segura. Más tarde el formulario deja de enviar correos y nadie se da cuenta hasta que un cliente llama por teléfono para preguntar por qué no le contestan.
Ninguna de esas cosas es una catástrofe por separado. Juntas significan que el sitio dejó de ser un activo y pasó a ser una fuente de ruido. El mantenimiento web existe para que esa lista no llegue nunca a acumularse.
Qué incluye la suscripción mensual
El servicio de mantenimiento de páginas web se suele vender como una lista de tareas técnicas. Preferimos describirlo por lo que recibes de verdad.
- Cualquier cambio de contenido. Textos, fotos, precios, nuevas fechas, un banner de temporada. Nos escribes, lo hacemos. No hay que abrir tickets ni aprender un panel de administración.
- Ajustes de diseño y estructura. Mover un bloque, cambiar el orden de una sección, adaptar un apartado a una promoción nueva.
- Monitorización. Comprobamos que el sitio responde. Si deja de hacerlo, lo sabemos antes que tú.
- Copias de seguridad semanales. Guardamos las cuatro últimas. Es la parte menos vistosa del servicio y la que algún día lo justifica entero.
- Seguridad y actualizaciones. Renovación del certificado, versiones de las dependencias, parches conocidos.
Cómo es un mes normal
La mayor parte del trabajo no se ve, y así debe ser. La monitorización comprueba que el sitio responde. Una vez por semana hacemos una copia de seguridad y borramos la más antigua de las cuatro, así que siempre se puede volver al estado del sitio de hace un mes, más o menos. La caducidad del certificado y las versiones de las dependencias las vigilamos con antelación, para no enterarnos del problema el día en que algo ya ha dejado de funcionar.
Lo que sí ves son tus peticiones. Nos escribes con palabras normales qué hay que cambiar. Si la tarea está clara, la hacemos y te avisamos cuando está lista. Si no, preguntamos primero: una pregunta al principio es mejor que dos intentos de adivinar. Las peticiones de clientes con suscripción son prioritarias y no hacen cola.
Hay meses sin ninguna petición. La suscripción no pierde el sentido por eso: la monitorización, las copias y las actualizaciones siguen funcionando aunque no te acuerdes del sitio.
Ejemplos de peticiones habituales
Para que se entienda de qué hablamos, aquí van algunas situaciones típicas.
- Precios nuevos desde el día uno. Nos mandas una tabla o una simple lista. Actualizamos las páginas y comprobamos que no queda el precio viejo en ningún sitio.
- Una promoción de dos semanas. Hay que añadir un banner, subir el bloque de la oferta y, cuando termine, quitarlo todo. Ese último paso es el que se olvida, y el sitio pasa meses prometiendo un descuento que ya no existe.
- El sitio no abre. Aquí se aplica el plazo de 4 horas laborables. Primero buscamos la causa: el hosting, el dominio o un error en el código. Si no se arregla rápido, restauramos la última copia que funcionaba y lo investigamos después.
- Una persona nueva en el equipo. Foto, nombre y cargo en la página de la empresa. Algo pequeño que, sin soporte web, se aplaza durante semanas.
Si el sitio no lo hicimos nosotros
El primer mes es distinto. Antes de prometer nada mira uno el terreno: qué hay en el código, dónde está alojado, si existen copias de seguridad, quién tiene los accesos, qué versiones corren y qué está a punto de romperse. Esa recepción va incluida en el primer mes de suscripción, sin coste aparte.
A veces esa revisión termina en una conversación incómoda: el sitio está construido de tal manera que cada arreglo arrastra tres problemas nuevos, y mantenerlo cuesta más que rehacerlo. Lo decimos cuando pasa. Es información que vale más que una factura mensual.
Qué preparar para el primer mes
Para una primera conversación basta con la dirección del sitio. Para el trabajo en sí hace falta algo más, y cuanto antes lo reúnas, antes termina la recepción.
- Acceso al hosting. La cuenta donde está alojado el sitio, o el contacto de quien la gestiona.
- Acceso al registrador del dominio. Mira a nombre de quién está el dominio. Si figura a nombre de un antiguo desarrollador o de una agencia, conviene pasarlo al tuyo mientras todos siguen localizables.
- Panel de administración y servicios conectados. El panel del sitio, la analítica y los servicios de formularios y envíos, si los usas.
- Lo que ya no funciona o molesta. Unas líneas en tu mensaje nos ayudan a empezar por lo que más te importa.
Si nadie encuentra algunos accesos, también pasa. Averiguar quién los tiene forma parte de la recepción. Qué más se revisa en una comprobación así lo contamos en el artículo sobre auditoría web.
Cuánto tardamos en responder
Aquí es donde la mayoría de las páginas de este tipo escriben «atención 24/7» y no dicen nada. Nuestros plazos son concretos: cualquier petición se responde en menos de 24 horas, y si el sitio está caído, en menos de 4 horas laborables.
No prometemos madrugadas ni domingos, porque un equipo pequeño que promete eso miente o se quema. Preferimos un plazo que se cumple siempre a uno que suena mejor en una tabla comparativa.
Copias de seguridad: qué pasa si el sitio se cae
La pregunta correcta no es «¿hacéis copias?» sino «¿cuánto tarda el sitio en volver?». Con una copia semanal y los accesos ya preparados, restaurar es cuestión de minutos, no de un día de pánico buscando quién tiene la contraseña del hosting.
Si nunca has comprobado que tu copia de seguridad se puede restaurar, formalmente no tienes copia de seguridad. Es una de las primeras cosas que revisamos al recibir un sitio ajeno.
Mantenimiento web: precios y qué se paga aparte
Si el sitio lo hicimos nosotros, el primer mes entra en la garantía de desarrollo, y con el paquete Premium los tres primeros. Después empieza la suscripción normal.
Aparte se pagan el dominio y el alojamiento, según las tarifas de tu proveedor: nosotros los administramos, pero no los revendemos. Los textos y las fotos los aportas tú, o se encargan como contenido en outsourcing.
Cuando alguien busca una empresa de mantenimiento web, la tarifa de mantenimiento web suele ser lo único que se mira, y es lo que menos distingue a unas de otras. Pregunta por el plazo de respuesta, por la frecuencia de las copias y por quién controla los accesos: ahí aparecen las diferencias reales.
Nuestro precio de mantenimiento de página web es uno solo, sin paquetes escalonados. Es a propósito: la mayoría de las tarifas por niveles se diferencian por lo que excluyen, no por lo que hacen.
Suscripción, arreglos sueltos o un desarrollador propio
Quien busca «mantenimiento web precios» suele comparar una cifra con otra. Conviene comparar también las formas de trabajar, porque cada una tiene su coste.
Los arreglos sueltos con un freelance salen más baratos cuando hay pocos cambios. El problema es que entre encargo y encargo nadie vigila el sitio. El certificado, las copias y las actualizaciones quedan a tu cargo, y cada petición nueva empieza con alguien que vuelve a estudiar un código que no escribió. Si el freelance está ocupado o desaparece, tendrás que buscar a otro en el peor momento.
Un desarrollador en plantilla conoce el sitio mejor que nadie, pero para un negocio pequeño suele ser un gasto excesivo: el sitio necesita unas horas al mes y el sueldo cubre el mes entero.
La suscripción queda en un punto intermedio. Pagas una cantidad fija al mes, del sitio se ocupa alguien que ya lo conoce y la vigilancia funciona sin recordatorios. Compensa cuando el sitio trae clientes y cada hora caída cuesta dinero. Si el sitio simplemente existe y nada depende de él, lo honesto es quedarse con los arreglos sueltos.
Cuando los cambios ya no bastan
La suscripción está pensada para cuidar un sitio que, en general, te sirve. Hay peticiones de otro tamaño: una función nueva, un cambio de hosting, un rediseño completo. Ese tipo de trabajo lo presupuestamos aparte, para que no se coma el mes de soporte.
Una señal de que toca pensar en grande: cada mes hay más arreglos y sirven para menos. Parcheas lo mismo una y otra vez, el sitio se ve mal en el móvil y cada cambio necesita un rodeo. En ese punto compara lo que costará otro año de parches con lo que costaría renovarlo. Cómo tomar esa decisión lo explicamos en el artículo sobre rediseño web.
Cuándo no te hace falta
Hay casos en los que contratar mantenimiento web es tirar el dinero, y es mejor decirlo antes que después. Con qué frecuencia necesita atención un sitio y qué se estropea sin ella lo explicamos aparte en el blog.
Si tienes una sola página que no cambia nunca, y alguien de tu equipo sabe renovar el certificado, probablemente no necesitas una suscripción. Si tu sitio está montado en un constructor cerrado donde la mitad del código no es tuya, el margen de actuación lo pone la plataforma, no nosotros: en ese caso conviene mirar primero dónde están los límites reales de un constructor. Y si lo que buscas es rehacer el sitio desde cero, eso es desarrollo web, no soporte web.
Cómo empezar
Escríbenos con la dirección del sitio. Lo miramos, te decimos en qué estado está y qué haríamos el primer mes. Si encaja, empezamos; si no, te quedas con la información igual.